“Me salto los paradigmas tradicionales que, muchas veces, acaban ahogando las ideas y los proyectos, sin que éstos lleguen a ver la luz. Aborrezco las normas y las jerarquías del mundo empresarial y actúo con total naturalidad y con cierta rebeldía”

Las tres claves para que un proyecto funcione.

Tu motor: TIEMPO.

Lo difícil no es crear proyectos, sino materializarlos. Y que continúen en el tiempo con dos características claves: la misma motivación y la viabilidad oportuna para que perduren. Igual que nos enseñó nuestro gran maestro Robin Williams en la película “El club de los poetas muertos”, lo difícil no era obtener el diez, sino mantenerlo a lo largo del curso. En la creación de proyectos ocurre exactamente lo mismo. Sin duda hay momentos complicados donde tienes que ser fuerte y tienes que creer en tu idea más de lo que cree la mayoría de la gente. Y si tienes un equipo a tu cargo, tienes que hacer que ese equipo crea en ti y en lo que tu proyectas y visualizas, en un futuro próximo.

El origen guía el camino.

Cuando me siento perdida, cuando parece que las cosas van mal y empiezo a derrumbarme en esos momentos claves donde el proyecto me pide que siga a pesar de todo, yo siempre recurro a la misma estrategia: volver al origen. Al origen que motivó la idea y al origen que hizo que ese proyecto se fuera materializando poco a poco. Normalmente el origen son los valores y las personas que lo crearon, estén o no en la actualidad dentro del proyecto; los pilares fundamentales que te dicen lo que tienes que hacer en tu vida y porqué lo estás haciendo. Si en esos momentos duros vuelves al origen y resulta que ha cambiado, que las personas que estaban ahí ya no están, o que los valores por los que se creó el proyecto no perduran, es muy probable que ese proyecto muera. Salvo que tenga una rentabilidad económica, porque al final todos tenemos un precio, o eso nos dice la película “Proposición Indecente”, todo se puede comprar, porque todo tiene un precio. La clave aquí sería distinguir si sigue siendo el mismo proyecto o se ha convertido en otra cosa.

¿Nadie es imprescindible?

Cuando se adquiere el compromiso de crear un proyecto, sabes que tú solo no podrás llevarlo a cabo. Y si lo llevas a cabo, es muy probable que pierdas mucho valor y capital humano por el camino. Hasta la persona que menos te lo esperas puede ser clave para que tu idea brille. No pienses que nadie es imprescindible, sobre todo al principio.

Estas son mis tres claves, ¿y las tuyas?

Escrito por Natalia Pedrajas