Cuando oímos hablar de “contactos”, “conexiones” o “networking” lo primero que nos viene a la cabeza a la mayoría es “interés”.

Para medir el valor de un contacto nos fijamos en su utilidad y no en su inteligencia, simpatía o autenticidad. La verdad es que suena bastante triste, ¿no?

Yo no quiero tener contactos egoístas, yo quiero amigos auténticos y desinteresados. Y… ¡quiero conseguir mis propósitos por mi misma! Sin ayuda de contactos. ¿Qué os parece?

Bueno, esto es muy noble, y es un buen principio. Sin embargo, antes de responder, dejad que os plantee una situación distinta a la que probablemente tendrás en la cabeza, de un montón de rascacielos con grandes marcas en la cima o una sala llena de personas enfundadas en un traje con corbata estrechando las manos: los amigos.

Raros son los casos de “amigos para siempre”. Si alguna vez te has planteado esta cuestión, te habrás dado cuenta que la respuesta es también el “interés”. En la vida nos cruzamos con muchas personas, pero no todas se convierten en nuestros amigos, sólo aquellas que nos aportan valor de alguna manera. Nos aficionamos a personas que nos aportan conocimiento, experiencias, inspiración o emociones relacionadas con cosas que nos importan y nos interesan. A todos nos ha ocurrido el perder a amigos de la infancia conforme nos hacíamos mayores. ¿Por qué? Muy fácil, las personas cambiamos y nuestros intereses también. Algo que nos aportaba valor ayer, no nos aporta nada hoy.

Cuando un amigo que admirábamos se queda atrás, si ya no nos hace reír porque nuestro humor a cambiado o porque ha perdido gracia para contar chistes, si ese amigo ya no nos escribe o llama todos los días porque tiene un trabajo nuevo que le mantiene ocupado, perdemos interés en cuidar la relación. Ya no nos aporta nada.

Cada uno buscamos en los amigos un valor diferente, ya sea el hacernos reír, conocimiento, aventuras, noches de fiesta, o cualquier otro, pero siempre un valor. Y si no nos aporta ninguno, percibimos que esa relación no merece la pena. ¿Es eso egoísta? ¿es menos interesado que un contacto?

Las relaciones entre personas son interesadas, claro que sí, porque todos queremos ser mejores personas y ser más felices. Queremos llegar más lejos e impactar más fuerte. Y no podemos hacerlo solos. En lo más profundo de nuestro ser sabemos que necesitamos rodearnos de personas que sumen, que nos hagan más fuertes y compensen nuestras debilidades. Jugar al futbol, formar una familia, tener una noche épica con tus amigos, fundar una empresa, tener éxito en nuestros proyectos… todo ello es trabajo en equipo. Nosotros elegimos a los miembros de nuestro propio equipo, y de ello dependerá nuestro éxito.

Ahora bien, una relación interesada no implica una relación en contra de nuestros valores.

Seguir siendo lo que somos y creyendo en lo que creemos es fundamental.

Es importante tenerlo presente siempre que elegimos a nuestros amigos o contactos.

Vivimos en un mundo con 7’5 mil millones de personas diferentes, una fuente extraordinariamente rica de valor para compartir y sumar. Estamos además en un momento histórico en el que las distancias se estrechan y las barreras caen cada día. Una realidad global en la que no podemos limitarnos a ser un simple individuo cuando podemos ser una civilización entera. Estar conectados nos hace literalmente más grandes.Tú nunca eres sólo tú, eres un nosotros.

Escrito por Victoria Suárez